1. The Body Painter
El titular me llamó la atención.
“Horario negociable, sueldo mínimo, ropa absolutamente prohibida.”
La segunda línea despertó mi curiosidad.
“Capaz de controlar la vejiga y la lengua, abstenerse de dar opiniones o sugerencias, y ser el lienzo viviente perfecto.”
La tercera me hizo fruncir el ceño.
“Otros atributos requeridos: no cosquillosa, contorsionista y obediente. También debe disfrutar de ser estudiada desnuda en público.”
La cuarta me hizo estremecer.
“Llame o envíe un correo electrónico a 'TU PIEL, SU LIENZO' si está interesada en postularse.”
La última me aceleró el corazón.
Debería haber seguido desplazándome más allá del anuncio.
Debería haber solicitado el aburrido trabajo de recepcionista con sueldo mínimo.
Debería haber hecho clic en cualquier otro trabajo donde pudiera mantenerme vestida.
Pero no lo hice.
Postulé.
Mi entrevista es mañana…
02. The Living Canvas
La primera línea resonaba con historia.
“Las horas son infinitas, la paga es inexistente, renunciar está absolutamente prohibido”.
La segunda línea resonaba con verdad.
“Capaz de funcionar sin dormir, abstenerse de huir cuando las cosas se ponen difíciles y ser más que un lienzo viviente, sino un amante”.
La tercera vibraba con honestidad.
“Otros atributos requeridos: perdonar, testarudez y no tener miedo de decirme cuando me equivoco. También debes disfrutar de ser tocada y besada en cualquier momento de mi elección”.
La cuarta brillaba con promesa.
“Llama o envía un correo electrónico a 'TU CORAZÓN, SU ALMA' si estás interesado en postularte”.
La última hizo que mi futuro se desplegara.
El anuncio era tan similar a uno al que nunca debí haberme postulado.
Un giro del destino que reunió a dos personas destinadas a estar juntas.
Un trabajo que aceptaría sin pensarlo dos veces si el empleador pudiera ofrecer tales condiciones.
Pero yo no era libre.
Gil tampoco.
Por lo tanto, mi entrevista nunca podría ocurrir.


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