1. Waiting
for Wyatt
Conocí
a Charlie y Wyatt el mismo día de verano. Fue inesperado, y dejó una sensación
en la boca de mi estómago como aquella vez que conduje demasiado rápido por
Beckett Hill. El momento sucedió de la nada, todo fue tan rápido, apresurado y
un poco extraño. O tal vez eso era sólo la personalidad de Wyatt.
Fue
Charlie quien nos unió. El pequeño Charlie con esas orejas ridículas. Encontré
al perro descansando en un charco de su propia sangre. Esperando a alguien.
Esperándome.
Ahora,
Wyatt, no esperaba a nadie. Al menos eso es lo que dijo, pero vi algo diferente
en el tipo roto y solo en el bosque. Sabía que él me necesitaba antes de que él
mismo lo supiera.
Wyatt
con sus hoyuelos ocultos. Wyatt con sus advertencias para que permaneciera
lejos. Era un duro trozo de carbón, listo para quemar todo a su alrededor.
Cuanto más ardía, más me arrastraba al dolor que veía grabado en su preocupado
rostro.
Quería
ayudar a Wyatt. Quería salvarlo como si hubiera salvado a todos los Charlies
del mundo. Me dijo que no me enamorara de él, pero lo hice de todos modos. Caí
fuerte, rápido y profundamente enamorada de Wyatt Caulfield.
Pero
eso fue antes de que supiera su secreto.
2. My Lucky Days
Ella era la última chica que verías en un bar.
Pero una noche, bajo aquellas luces de neón, Lucky y Katie se encontraron.
Los comienzos siempre son emocionantes. Divertidos.
Esperanzadores.
Katie estaba en su último año de universidad.
Lucky todavía tocaba en escenarios locales.
Ella se enamoró de su voz. De sus palabras.
Ellos se enamoraron.
Fue hermoso.
Pero el tiempo cambió su mundo.
Ella estaba sola. Él estaba en la carretera.
La vida sucedió.
Y ese amor fue destrozado.
Los finales son siempre dolorosos.
Siempre desgarradores.
Pero no siempre son definitivos.
Un día, Lucky regresó con Katie.
Y esta es su historia.


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